PRENSA GAMEA / 10.12.25
La guerra diaria contra el trameaje volvió a encender motores esta semana, con operativos sorpresa que pusieron en alerta a los conductores que suelen “recortar” rutas a costa de los pasajeros. Las brigadas municipales, acompañadas por personal de control y agentes de movilidad, salieron desde temprano para verificar recorridos y evitar que los minibuses jueguen al escondite con las paradas establecidas.
Durante el despliegue, varios vehículos fueron retenidos por incumplir itinerarios o alterar tarifas sin justificación. Para la Alcaldía, el mensaje es claro: la ciudad no puede seguir tolerando que algunos transportistas conviertan el servicio público en una ruleta de improvisación. Los funcionarios recalcaron que el objetivo no es castigar por castigar, sino asegurar que la gente llegue a tiempo a su destino sin sorpresas desagradables en el camino.
Vecinos de distintas zonas agradecieron la presencia de las cuadrillas, comentando que el trameaje ya había pasado de ser una molestia a convertirse en una especie de deporte extremo: “subes sin saber dónde te van a bajar”, bromeó una vecina de la Ceja, celebrando que por fin se ponga orden en las calles más transitadas de la urbe alteña.
La municipalidad adelantó que los controles continuarán de forma permanente y que se evalúa reforzar las sanciones para quienes reincidan. Mientras tanto, los operativos siguen avanzando con la misma energía que un minibús bajando por la autopista, pero con una diferencia clave: estos sí respetan la ruta.
