PRENSA GAMEA / Dom 12.07.26
NOTA ESPECIAL.- La Entrada de la 16 de Julio es una vitrina de fe, pero también el escenario donde la creatividad de nuestros productores se transforma en el motor financiero de la urbe. En esta fiesta que mueve millones de bolivianos, el lujo y la elegancia ya no son exclusivos de unos pocos. Bajando por la Costanera, cerca de la ex tranca de Río Seco, el punto de venta de la “Joyería Miranda” es un testimonio vivo de cómo la innovación alteña revoluciona las tradiciones para cuidar el bolsillo de los fraternos.
Detrás de este emprendimiento está doña Miranda, una experta artesana que trabaja desde su propio domicilio, lugar donde ha montado su taller y donde el metal cobra vida en un proceso que equilibra la fuerza técnica y la delicadeza artesanal.

“En cuatro días elaboro un jueguito de estos, se trabaja a mano y con máquinas laminadoras y soldadoras. Nosotros diseñamos y le damos forma a la joya”, explica la productora.
El ingenio de doña Miranda radica en la materia prima que utiliza para responder a las necesidades actuales de seguridad y economía, sin perder ni un ápice de elegancia. “Hay desde Bs 800 hasta Bs 1.700, la diferencia es en la plata aleada y el oro chino. Son joyas idénticas al oro, hoy en día muchas señoras ya no manejan oro o plata, porque es un material bastante caro y las caseritas prefieren esto que es muy elegante y con precio bajo”, detalla.
Lo más fascinante de su propuesta es cómo plasma la realidad y el orgullo de los fraternos en cada pieza. Los diseños de sus joyas no son al azar; son un homenaje directo al trabajo de quienes bailan. “Los diseños están inspirados en los transportistas, maquinarias, los mineros llevan diseños de retroexcavadoras, Land Cruiser”, relata entusiasmada, mostrando topos y pendientes que reflejan el poder productivo de los bailarines.

Este taller, nacido en el corazón de su hogar, representa el pilar fundamental de una familia alteña que ha prosperado gracias a la constancia. “Todo el año elaboro joyas y para estas fechas saco promociones a bajos precios. Es un negocio familiar y propio, gracias a estas joyitas he obtenido mi casita”, afirmó.
Este trabajo, es un esfuerzo familiar, ingenio económico e identidad cultural entrelazados en una sola pieza. Para quienes buscan lucir impecables en esta festividad de la Virgen del Carmen, la invitación queda abierta en su punto de atención: “Vengan a visitar a la joyería Miranda, hacemos pedidos para bloques, pasen por la ex tranca Río Seco bajando la costanera”, señaló.
